El código Jikji: el misterio del nacimiento de la imprenta con tipos metálicos

Desmitificando a Gutenberg

Se dice que la historia es escrita por los poderosos. En ella, los acontecimientos que son favorables a quienes tienen el poder en una determinada época son contados como los principales, mientras que otros hechos son marginados y narrados sin mucha importancia. Así se ha tejido la historia mundial que conocemos, siendo su autor Occidente, que a lo largo de los últimos siglos consiguió la supermacía en todo gracias en parte a la enorme riqueza y demás recursos que obtuvo y usurpó en los pueblos a los que colonizó con la justificación de “civilizarles”. Hoy en día, existen esfuerzos por contar la historia desde distintos puntos de vista, no solo de los poderosos y quienes dicen haber sido los vencedores, sino también de todos esos pueblos que por una u otra razón fueron empujados a la periferia. Las preguntas centrales a partir de los cuales comienzan esos esfuerzos son: ¿Debemos creer en la historia mundial tal y como se cuenta ahora? ¿Acaso no es ésa la historia narrada en primera persona por el “hombre blanco occidental”?

El documental El código Jikji del director Wu Gwang Hun habla del fin del mito de Gutenberg como inventor de la imprenta moderna y destaca el Jikji -un documento budista coreano de los tiempos de Goryeo- conocido como el primer libro impreso con tipos metálicos del mundo. En concreto, Jikji, cuya mayor parte se ha extraviado y del que se conserva el último tomo en la división de documentos orientales de la Biblioteca Nacional de Francia, fue impreso durante la dinastía Goryeo en la más antigua imprenta conocida de tipos móviles de metal en el Tempo Heungdeok en 1377, 78 años antes que entre 1452 y 1455 fuera impresa la famosa Bibila de 42 renglones de Johannes Gutenberg. Así lo que hace es, uno, resaltar el valor de los libros Jikji y su significado para la historia de la humanidad, y dos, cuestionar las narraciones de historia que se han hecho y evolucionado dentro del marco del imperialismo occidental.

Una primera lectura -simple y unidimensional- del documental El código Jikji puede enfocarse en el hecho de que la imprenta con tipos metálicos fue inventada en Corea antes que por Gutenberg y llegar a la evaluación de que la película trata de provocar un sentimiento nacionalista en el público coreano. Sin embargo, una lectura más profunda, detenida y analítica permite al espectador darse cuenta de que el objetivo del film es lo contrario, pues en sintonía con el mensaje central de los libros Jikji que es armonía y concordia, enfatiza que el primer paso para corregir la historia y las narraciones de hechos históricos hasta ahora escritas es tener una visión basada en el cosmopolitismo y el pluralismo.

El código Jikji expone que sobre la invención de la impresión con tipos metálicos por parte de Gutenberg, no existen registros cronológicos, tampoco documentos en los que se hable de él como impresor de la Biblia de 42 renglones. Lo que sí destaca es que los tipos metálicos móviles existieron desde mucho antes en Goryeo y que hubo intercambios entre este antiguo reino de Corea y Aviñón, insinuando que dicha técnica de impresión pudo haberse difundido mediante esos intercambios de Corea a Europa. Así, el documental avanza como si quisiera hacer hincapié en la grandeza de la cultura coreana y estimular el nacionalismo del espectador; pero no hace nada de esto y se detiene ahí, para centrarse en el mensaje de los libros Jikji. Especialmente subraya la frase “Dos sentires enfrentados, no pueden ver el Buda al lado”, afirmando que la historia debe ser contada, no con debates sobre quién fue el precursor o quién tomó la supermacía, sino mirando el mundo y los diferentes pueblos que lo conforman como un todo, sin priorizar o marginar a ninguno. En resumen, el documental El código Jikji marca el comienzo, no de una revolución para revocar la historia hasta ahora contada, sino del esfuerzo que toda la humanidad debe realizar para escribir una historia correcta, objetiva y equilibrada sin que unos cuantos se sientan superiores al resto y en base a las conexiones que pudieron haber existido entre los pueblos del mundo aún desde mucho antes de lo imaginado, así como a hechos concretos y datos precisos.

Finalmente, como obra cinematográfica, podría decirse que El código Jikji -pese a ser un documental y pertenecer a un género considerado por muchos como demasiado serio- es entretenido. Incluso es rítmico cómo trata un tema tan denso con efectos de animación y rápidos cambios de escenas, logrados impecablemente por el director Wu Gwang Hun, que antaño forjó también una carrera bastante sólida como realizador de vídeos musicales y artista de videoarte.

  • Director : Wu Gwang Hun
  • Elenco : David Redman, Kim Min Wung
  • Género : Documental
  • Duración : 102 minutos
  • Año de estreno : 2017

Fuente: KBS World Radio